
Tal y como dice Luis Suárez en su crónica del concierto de Mónica Naranjo en Madrid, los admiradores de la cantante tenían tantas ganas de verla que le perdonaron desde el retraso a la corta duración del concierto.
Pero esas dos características son sólo una muestra más de la particular personalidad de una artista que ha llevado su carrera de forma irregular pero que, ahora con un camino elegido por ella misma, tienes visos de ir siempre a mejor. El concierto de Madrid dejó muestras de algo: se trata de la artista con la mejor producción local del panorama español, un espectáculo en toda regla donde no peca en el error que comete toda cantante con un gran show: recordar a Madonna. Porque Mónica Naranjo sale suspendida por dos cables, baila, tiene coreografías imposibles y se comporta como una diva, pero no recuerda a Madonna, y eso es algo fácil de decir pero muy complicado de llevar a cabo. Y bastante consecuente con sus actos: si se ha cansado de hablar durante la promoción sobre la experiencia fallida que supuso grabar "Chicas malas", ¿qué es lo normal? No tocar ni una sola canción de ese disco a lo largo del concierto.
¿Voz? Hablar a estas alturas de su garganta sería caer en superlativos, algunos de ellos fuera del diccionario. ¿Presencia? Ella sóla es un espectáculo, sólo le basta con moverse de un lado a otro y hacer de su cabellera uno más de sus instrumentos. Entonces, ¿qué pasa con Mónica Naranjo? Porque está claro que no ocupa el lugar que debiera en esta país. Espero que ella misma sea consciente que buena parte de la imagen de mujer distante, particular e intensa se la ha labrado ella sola. Se puede parecer que se está por encima del bien y del mal, claro que sí, pero no con sólo dos buenos discos en el mercado ("Palabra de mujer" y "Minage", el uno arrasó y el otro pinchó) y un tercero que aún está empezando a rodar (y que las radiofórmulas no quieren poner porque no saben qué hacer con él). Pero también, quien sabe, muchos de los que la admiran desearían que estuviera en lo más alto del podium musical español, llenando estadios, cuando ella quizá prefiera estar donde está, con su imagen de diva casi exclusiva del público gay y editando discos diferentes, aportando a todos sus éxitos ese toque rockero y oscuro en el que ella tanto disfruta, aunque no todos ellos lo asuman con el mismo éxito.
En definitiva, ¿quién es Mónica Naranjo? Con sus pros y sus contras, posiblemente la artista pop más grande de este país. Y a eso siempre hay que buscarle defectos.
*Artículo de:
Pero esas dos características son sólo una muestra más de la particular personalidad de una artista que ha llevado su carrera de forma irregular pero que, ahora con un camino elegido por ella misma, tienes visos de ir siempre a mejor. El concierto de Madrid dejó muestras de algo: se trata de la artista con la mejor producción local del panorama español, un espectáculo en toda regla donde no peca en el error que comete toda cantante con un gran show: recordar a Madonna. Porque Mónica Naranjo sale suspendida por dos cables, baila, tiene coreografías imposibles y se comporta como una diva, pero no recuerda a Madonna, y eso es algo fácil de decir pero muy complicado de llevar a cabo. Y bastante consecuente con sus actos: si se ha cansado de hablar durante la promoción sobre la experiencia fallida que supuso grabar "Chicas malas", ¿qué es lo normal? No tocar ni una sola canción de ese disco a lo largo del concierto.
¿Voz? Hablar a estas alturas de su garganta sería caer en superlativos, algunos de ellos fuera del diccionario. ¿Presencia? Ella sóla es un espectáculo, sólo le basta con moverse de un lado a otro y hacer de su cabellera uno más de sus instrumentos. Entonces, ¿qué pasa con Mónica Naranjo? Porque está claro que no ocupa el lugar que debiera en esta país. Espero que ella misma sea consciente que buena parte de la imagen de mujer distante, particular e intensa se la ha labrado ella sola. Se puede parecer que se está por encima del bien y del mal, claro que sí, pero no con sólo dos buenos discos en el mercado ("Palabra de mujer" y "Minage", el uno arrasó y el otro pinchó) y un tercero que aún está empezando a rodar (y que las radiofórmulas no quieren poner porque no saben qué hacer con él). Pero también, quien sabe, muchos de los que la admiran desearían que estuviera en lo más alto del podium musical español, llenando estadios, cuando ella quizá prefiera estar donde está, con su imagen de diva casi exclusiva del público gay y editando discos diferentes, aportando a todos sus éxitos ese toque rockero y oscuro en el que ella tanto disfruta, aunque no todos ellos lo asuman con el mismo éxito.
En definitiva, ¿quién es Mónica Naranjo? Con sus pros y sus contras, posiblemente la artista pop más grande de este país. Y a eso siempre hay que buscarle defectos.
*Artículo de:

No hay comentarios:
Publicar un comentario